jueves, 5 de junio de 2008

Y solo existian las flores.

Un galleta rellena para pasar la fatiga momentanea de un no saber que hacer.
Naranjas para los que las desean y no pueden comerlas.
Zapatos para aquellos que pisan las filosas piedras de la incertidumbre.

Era una noche de narices frias y cuerpos tibios, donde las conversaciones se omitian por otras mas importantes..., donde se pestañaba doblemente bajo las gotas de Andaluz y las aguas de Olimpo.
Allí aquellos brazos se entrelazaran.
Allí dirá: "Que bacan poder abrazarte"

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