domingo, 25 de mayo de 2008

Domingo

Una sombra duerme.
Duerme a pesar de haberse convencido de que a las 8 de la mañana no era una buena hora para dejarse llevar por el sueño.
Otra sombra lo observa.
Lo observa mientras sus enrojecidos ojos se asoman confundidos y la miran sin sentido de tiempo para volver a cerrarse, para volver a despertar.

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