Hasta ayer discutia la mejor opción para mi vida.
Ahora veo donde estoy parada y creo que no depende de una decisión sentirme mejor o sentirme de cualquier manera.
Caminando bajo la lluvia fue como si aquello que me obstruia pensar dejara de existir por un instante. Llegue a mi casa luego recibir una respuesta y un consejo convincente; bajo el paraguas mis pies mojados y, muy por debajo de las hojas caidas, el animo que habia ganado tras haberme traumado viendo una pelicula de terror habia perecido.
Fue como llegar a nada.
Llegar a ver todo lo que aun se mantiene inconcluso.
LLegar a darle una ojeada a todo lo que se debe hacer para mantener la rutina inutil de quien desea prosperar en esta vida... para luego sentir que puede costearse la felicidad con un puñado de billetes.
Mi felicidad hubiese sido tan simple.
Pero jamás apareció.
Ahora, solo me ignora.
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